Fragmentos perdidos, metáfora.

Al noreste de Villanueva, donde se cruzan los caminos de Quintanaortuño y de Sotopalacios, existe un paraje llamado la Otrera. Hoy, paseando por las tierras ya cosechadas y recordando lo que habíamos leído sobre la Otrera, encontré un pedazo de cerámica esmaltada que miré y devolví a la tierra. Unos metros más de paseo y encontré otro. Cuando lo tuve en la mano volví atrás para recuperar el primer trozo y...perfecto! Dos piezas que encajaban reunidas tras quién sabe cuánto tiempo.. a lo mejor desde que la Otrera se llamaba Butrera, o Buitrera, puede incluso que desde el momento en que la Butrera pasara de ser una aldea a ser un despoblado y de ahí a ser solo un recuerdo y una breve nota de inventario. Me gusta mirar este lugar e imaginar. Me llevo estos trozos.

Ay, el compás

No dice ni pío

Viernes inesperado

Me acosté tarde un jueves y
por la mañana me sorprendió un
viernes inesperado.

Me rodeaba un mar de ruidos
no por cotidianos conocidos.
iAy, qué trajín me traigo!

Me fumo un cigarro.

Si, por lo menos, supiera leer partituras...
o escribir mis apasionados tarareos para recordarlos luego...
iResulto ser daltónico en todos mis sentidos!
El compás del azul, el sabor de los gritos,
el tacto de lo amargo... Sinestesias rutinarias.
iAy, qué trajín me traigo!

linograbado, la plancha

varias fases del diseño, supongo que lo imprimiré en papel, pero probablemente también pruebe sobre una camiseta.